martes 26 de enero de 2010

GORGAS DE BARRO



PANECILLOS DE BARRO "ALIMENTAN" HAITI


GORGAS DE BARRO

Oye el pentagrama
musitando en nuestras mentes errabundas
que el tiempo teme a su destino
se desangra ante la caterva asesina e iracunda
en un mundo de marionetas impasibles
de dueños apostando nuestras vidas

No se teme a capitales penas
ni a mordazas celestiales o terrenas
danza en su ludismo exacerbado
al tirar los dados eternos de Vallejo 

Siente el adagio que te canta
la denuncia sin espectro
y regurgita su miseria dolosa
hastiada por gorgas de barro
sin haber maná del cielo 

 Se colman vanamente cuerpos
condenados de antemano a la muerte
el crepúsculo cataclísmico de la madre tierra
es tiro de gracia, juego en que andamos

Se nos dio sacra libertad
fabricando proyectiles de mendacidad
sólo reímos proclamando el albedrío
arrebatando los avernos
somos hombres necios sin cadalsos
encorvando leviatanes

Sol de inmortal flama
surca el prisma de mi lágrima infinita
transfigúrala para volar sobre arco iris
y ecuménica me libre de vértigos febriles
de estas francas miserias contumaces
de esta deshumanidad

Me harté de huir
de la maldita licantropía
el tiempo
no temerá más por su destino
que nadie duerma


NESSUN DORMA


lunes 28 de diciembre de 2009

DICIEMBRE DE ABRIL





Padezco una sequía de amadas letras
de latidos, de sangre, de lágrimas
y aturdido en la nocturnidad que no me daña
me debato entre el peso y la levedad
entre el año extinto y el que nace sin sentido
entre mi secuestrada juventud
y el venidero atardecer hacia la muerte.

Si esto es inspiración, soy un execrable poeta
pues la rasgueo con vacíos infinitos
ya no sólo desconozco a quién escribo
perdí el grial que me daba la respuesta
al por qué dispersaba mis versos aún a la nada.



Una tecla me canta como ave abrileña
me recuerda haber “nacido”
en el mes de Cervantes y Vallejo.



Abriles infinitos sin fechas
sólo estas grafías eternas
ensordeciendo a la muchedumbre
con mis solitarios afectos
como ruletas rusas sin víctimas
que juegan a pasos eternos.


Algunas veces me quisieron
solamente ello.

Herí
no lo suficiente
para ganarme el horizonte
del patíbulo inconsciente.



Me hirieron
no lo suficiente
para abrazarte negra muerte
y amar la eternidad inmensamente.







viernes 11 de diciembre de 2009

VIENE LA NOCHE*

*Inspirado en el Segundo Acto "Barcarolle" de la Opera Los cuentos de Hoffmann de Jacques Offenbach .
Pasea mi cuerpo sin alma al compás de la góndola
con la Barcarola en llanto y lamento elegiaco
navego entumecido bajo una fronda sin sombra
con el gondolero remando aciago y su azabache manto

Surco los canales de aguas tenebrosas
entre carnavales de sufrimientos enmascarados
mi ser es sólo una savia quejumbrosa
no pudo huir ni salvar su corazón encarcelado

Se hizo la luz para apagarse con la oscuridad de muerte
el amor y su antípoda crueldad en convenciones
¿En qué barca te hallas cortesana de hiel silente?
Y te susurro: “el corazón , merece prevenciones”

Reina de mi mundo voy del canal a la mar
a enterrarme bajo el zócalo de tu tenebrosa frialdad
donde está mi poesía anclada en su penar
donde no sienten tus voces y escrituras, sólo paz

Me abraza la melodía agudamente
me acaricia como mi enlutada inexistente que me llora
se va su oyente , se va inerte
se va alejando con dolor sin impertérrita gloria

Céfiros advierten al séquito
llega al epílogo la sombría comparsa
dádme amada bajo la luz de la luna aquel beso
antes del descenso a la eterna argamasa
Bella noche , bella noche...

Anne Sophie Von Otter y Stephanie d'Oustrac

martes 8 de diciembre de 2009

CARTA A JOHN LENNON

Lima - Perú, 08 de diciembre de 2009.

Querido “Johnny”:

Tenía cinco años cuando Mark David Chapman te disparó cobardemente esa noche del 8 de diciembre de 1980, luego falleciste en la ambulancia en brazos de tu amada Yoko; sí aquella japonesa que todos odiaban y a quien los hipócritas catalogaron de "fea" como si el amor tuviere color, forma o qué se yo, pero que representó en tí la tangibilidad de tu “Real Love”. Paradójicamente, ese nefasto día por la mañana, en la radio deseabas vivir más para prodigar esperanza al alma de la gente.
Apenas podía balbucear las canciones de The Beatles cuando ello ocurrió, simplemente se oían en discos de vinilo sobre consolas domésticas en los 80s. En dicho contexto no pude conocerte mucho en mi infancia, no sabía qué representabas, para mí sólo eras un melenudo grunge que
se parecía a los hippies y marihuaneros que vendían pulseras de cuero y brazaletes cerca de la plaza de armas de mi ciudad y miraba tu foto como si se tratare de un vagabundo de aquellos, mas cuando preguntaba por ti siempre me dijeron que fuiste un hombre bueno, luchador por la paz y un gran cantante al amor. Envidio a los chicos de hoy que te pueden conocer en sólo horas y días, no tuve esa ventaja, pero creo que nuestra amistad ha sido de lo más espontánea e insospechada.
¿Paz? ¿Amor? Qué representaba para mí todo aquello, pues creo que nada a esa edad; luego viendo el final de un excelente filme llamado “Los Gritos del Silencio” escuché una vez más “Imagine” pero no hallaba la razón por la cual el tema adornaba el fin de la película, recuerdo me arrancó una lágrima luego que el personaje Pran dijera a su amigo: “No hay nada que perdonar” .
Empecé a saber de ti y a dar respuesta a mi inquietud surgida en el cine; me enteré que tu viejo te abandonó apenas naciste y a los dieciséis tu madre Julia, que te enseñó a amar a la música, murió en un accidente. Esos episodios nos lo cantaste con “Julia” del “Album Blanco” y “Mother” en solista; tuviste una vida dura, pero supieron darte mucho afecto, pues todo lo que necesitamos es sólo eso: AMOR.
Te imagino en aquellos “campos de fresas por siempre” y en las calles de Liverpool, volando como “ave libre” al compás de un ukelele, abrazando intensamente las notas musicales, dibujando y escribiendo poemas; ya crecías y emergías de un nido de inmisericordes circunstancias por ser un hijo de la Gran Guerra y al parecer eso te molestaba pues tu segundo nombre fue Winston en honor al beligerante Churchill.
Y así fue, dentro de ese mundo de exploraciones musicales y cuando el Rock no se consolidaba, conociste a Paul, luego a George y ya al borde de la locura se incorporó el gran Ringo, la beatlemanía irrumpió como la espuma de una botella de champagne sobrecargada de ilusiones que embriagó dulcemente a la juventud, los Beatles nos obsequiaban hermosas joyas con cada canción. Pero todos esos “giros y gritos” empezaron a ser cuestionados por tu genialidad y propusiste encerrarte en un estudio y hacer música “beatle” sin la aviesa parafernalia de las giras y la fanaticada al acecho.
Ahí cambió el Rock And Roll, desde antes con Rubber Soul, ya se anunciaba esa vorágine de talento en donde interactuabas a la perfección con tus grandes amigos; mas con Sgt. Pepper y en adelante la Música Popular Rock se hizo universal y trascendió en el tiempo “a través del universo”, “aquí allá y en todo lugar”, después de "Pepper" en el Rock, absolutamente todo fue distinto.
Hoy tengo sentimientos encontrados, duele haberte perdido, hubiere conocido más de ti, cantando más canciones, murió la posibilidad de oír a The Beatles juntos otra vez, a pesar de tu tajante respuesta a la pregunta de un periodista sobre cuándo se reunirían: “Cuando usted vuelva al colegio” respondiste. Qué pendejo resultaste. Siempre me causó gracia y a la vez íra esa irreverente contestación.
No fuiste tú quien disolvió los sueños de quienes aún te admiran, creo siempre te alucinamos en viajes caleidoscópicos tocando con “Lucy en el cielo con diamantes”.

Lo que acabó con el sueño no fue tu canción “God”, ni la saturación de diez duros años (sin contar los previos desde 1957) de acoso por fans, periodistas, adulones y todo el peso que representaba ser un beatle, lo que acabó con ese sueño fueron cinco malditas balas hundidas en tu cuerpo aquella noche en Manhattan, la violencia que el ser humano traga adyectamente en medios perturbando su mente y corazón por la complexión tanatológica de nuestro existir y nuestra ambivalente disonancia entre la luz y la oscuridad, lo que hundió aquel sueño fue nuestra jodida y aviesa humanidad; “tú me dirás que soy un soñador, pero no soy el único” y muchos añoramos esa “Revolución” de amor que predicaste sin ser un posero esnobista como los de hoy. Fuiste niño, joven rebelde, artista, padre, genio y hoy venciendo a la muerte eres un gran icono inmortal en la humanidad: No acabaron con tu alma .
Aún cuando no sentí más que curiosidad cuando escuché a corta edad que te habían asesinado, cada 8 de diciembre le pido a la Virgen (la Mother Mary de Paul en “Let it be”) que cante contigo y tu madre Julia esa hermosa canción “Woman” con George a la Guitarra; es mi alucinación. Tus millones de amigos del mundo que te extrañan y los beatlemaníacos de las nuevas generaciones, lo harán a su modo, pues fuiste, eres y seguirás siendo por siempre amado mi querido Johnny.

Fuiste realmente valiente, disimulando con extravagancias tu lucha tenaz por un mundo mejor, nunca hubieres cantando a gamberros armados hasta los pies para asesinar niños y extranjeros asi te llamasen “El Rey”; no nos hubieses defraudado, jamás.
Quiero contarte que gracias a la era digital tus discos han sido remasterizados y puestos a la venta el 9/9/9 , también que nos tenemos que conformar con un video juego llamado "The Beatles Rock Band" para tocar con los Beatles, supongo que hubieses peleado con Paul al respecto, pero es alocado y divertido todo ello, creo en verdad te habría gustado porque no hay que atropellar ni disparar a nadie.
A pesar que nunca pude ir a un concierto tuyo, ni tocarte, ni pedirte un autógrafo, mientras
caminabas sin guardaespaldas, espero “un día en la vida” o en otra pueda hacer ello y por favor donde estés quiero le envíes un mensaje a Paúl sugiriéndole incluya al Perú en su última gira de cierre de carrera, pues aún se anhela atesorar algo de los Beatles y nos cante “Hey Jude” inspirada en tu hijo mayor Julian; no creo que te moleste lo que digo ¿No? Al fin de cuentas siempre fueron grandes amigos y sé que ya se han perdonado sus encabronados malos ratos, "es fácil si lo intentas".

Debo dejarte Johnny pues “la vida es aquello que te va sucediendo mientras te preparas para hacer otros planes” no sin antes decirte gracias por todas tus bellas letras, por el testimonio de tu vida, por ser siempre joven y luchador, por ser un beatle y un ciudadano del mundo en todo el sentido de la palabra. Me haz enseñado mucho “simplemente como si empezáramos de nuevo” en mis “juegos de mente” viviré con la esperanza que he puesto en el ser humano por tus eternas melodías.
Un abrazo y no te olvides de nosotros que nunca te olvidaremos, nos esperas donde estés.
"El pájaro ha volado"

"Siempre he considerado a mi trabajo como una pieza y considero que mi trabajo no estará terminado hasta que esté muerto y enterrado y espero que eso sea en mucho, mucho tiempo"
(Entrevista en Radio RKO el día de su muerte)


"How can I give love when love is something I ain't never had?"
How?
John Lennon, 1940 - 1980




THE BEATLES ROCK BAND COMERCIAL
ALUCINANTE!


viernes 4 de diciembre de 2009

El llanto de las Híades


Llora el cielo hoy como las Híades
al compás musical cautivo de mis venas
discurriendo sosegantes sangrados tremolantes
al saber que ejecuto este crimen que blasfema

Se desploman gotas sobre pétalos y flores
lacerando esa faz con su infame dolor
consumiendo en su arrebato e inhalando sus hedores
yaciendo solo un prado estéril de primavera sin color

Ahora viajaré sobre dunas calcinadas
en lamento hecho magro fermento
murió la fronda y alumbró un desierto de lamentos
que embriagaron mis bellas y ahora tristes alboradas

Un ave surca el silente cielo
sus alas se humedecen con el mar de llanto celeste
eleva su rumbo al espacio sin miedos
y contempla esas Híades con sollozos de inesperado presente


viernes 27 de noviembre de 2009

SURCANDO LA OSCURIDAD



En este silencio sepulcral
vislumbro el fuego de tu regurgitar blasfemo
que derruyó aquel amor de agraciado metal
hecho de aleación pura en dos amantes efebos

Y en la sombra me sabe a hiel de abismal averno
ese placer de expectorarme con iracunda perfidia
me calcina la piel aún en inocente sereno
sin ver nuestro sol, sólo esa lapida encima

Vivir, amar, agonizar, morir
volé alocado envuelto en corazón irracional
y hoy en fuga mi anhelo es descubrir
desde lo alto de la ciudad dónde andas Hada Fantasmal

Tengo cadenas en un mundo de condena
e impertérrito habito en esta dimensión inexplorada
en la que vago de luna en luna
en la que lloro cristales que escinden mi mirada

Tánto amor, tánta alegría
extraviados en aviesos pensamientos
de tortuosas cadencias e ignominia
de grilletes perpetuos sin canto tierno

No sé qué será mañana
si día o eterna noche
espero no me abrase el sol en sequía
espero no me nuble la eterna y noctámbula oscuridad

Sin ella, sin ella....


martes 17 de noviembre de 2009

HORA DE VOLAR



Mis bucólicos pasos se han extenuado
cerca al umbral de tu sonrisa perdida
estallando en las calderas de ese orgullo desalmado
cremando sacros talismanes pendientes de dos vidas.

Este negro mes huracanado
despoja versos transparentes
me encierra en prisiones de palabras asesinas
mas aquel único noviembre habita
en un sepulcro sosegado
y adornado con la fuga
de ingratas rosas con espinas.

Al deliberar al amor como algo solitario
me asalta esa mirada anclada en la mía
y mis recuerdos de astro alado
devoran lo que fui
muriendo amordazado
por tu juramento perpetuo de alejarme

Ante esta hoguera clamo a Prometeo
revierta al Olimpo su botín
y me prodigue el secreto de las Hespérides
en copos finos de abedul,
aposentos de aire y efluvio
nubes sin retornos eternos
o tal vez un fantasmal Pegaso
que cabalgue hasta el cosmos infinito
donde no pueda escribir estas rimas tan malditas

jueves 12 de noviembre de 2009

GELIDEZ ASTRAL

No te traicioné conquistada poesía
aún te busco con mi escafandra
en el océano insondable de zócalo abismal
asfixiándote con auxilios del sin amor.


Descansa en el cimiento la pureza de iniciado
pétalos de hojas suplicantes y escritos rojo intensos
imaginando un rostro incierto
el de ella al umbral de esa hermosa tarde.


Y me sabe a pira el espacio que nos separa
es lágrima el agua donde agonizaste
sangre la tinta borrascosa en su penar
buscándote por su fuga dolorosa y claudicante faz.


Escribo negando al amor abdicado
que es sólo un pávido gemido traicionero
pues te abrazo ahora desde el fondo hasta el cielo
lanzado por la ira de tu entierro.


Escribo como estrella solitaria de alma fallecida
gélida en espacio no celestial
un eterno purgatorio que escarcha mis venas
en lánguida caricia que cercenó mis labios ...


...Que no besarán jamás...




MI CINEMA PARADISO



lunes 9 de noviembre de 2009

AMARYLLIS


Te adopto por siempre en azucena blanca y pura
exenta en opio de amapola en su mazmorra
sin flamas lascerantes embriagadas
sobre nuestra piel cicatrizada

Adopto tu mirada de farolas almendra
sobre la mía sin rayos arcanos
y hiedras de abrazos azules bajo estrellas
concibiendo lazos mágicos en los cuerpos

El sol crepuscular anclado en tu mirada
la vida en nuestras vidas separadas
las travesías, el embeleso nocturno
dueños del tiempo en dos corazones ave flor

Solloza la golondrina alejada de su nido
porque se ha desvanecido
y una estrella milenaria cae como fugaz
alas destrozadas, fragmentos de astros

Poseidón se alimenta en Mar Rojo

y abre su camino lascivo
al naufragio de nuestros espíritus
mas si en tu reproche renunciar simboliza amar,

nunca amé sólo traicioné

...Damn my situation and the games I have to play With all the things caught in my mind...

viernes 6 de noviembre de 2009

SERENATA INCONCLUSA


Hoy me sabe a llovizna el canto de tu nombre
desciende en mi rostro escarcha en Primavera
aunándose lágrimas sangrantes
prosiguiendo el surco impensable del destino

Asoma este doliente día
de cuarenta y nueve rosas solitarias
hermanándose una a otra que en años sonreían
como traicionadas y develadas escafandras

Calcinados ojos en abyectas palabras
se hallan ciegos sin camino
viene como un bálsamo el rocío
mas inútil me remembra tántas cosas

Te imagino en tu ventana adolorida
contemplándote a ti misma en una luna
me percibo a mí mismo en una celda
sin estrella que alumbre mi condena

Y en el estentóreo grito que me acosa
fugo maldecido hasta mi muerte
viajando premunido de una sombra
nota muda arropada en vaga suerte

Fuiste estrellaluna en aquellos brazos
pero fantasma condenado sin cadalso
soy un piano ya sin cuerdas
yo era un ave, era feliz

Yace un cuerpo inerte en el olvido
era un alma envuelta en pentagrama
una rosa más sobre mi tumba
que descansa en ella a su violín
"ANTES DE PARTIR" Y "DONDE TU VAYAS" DE JOSE ESCAJADILLO, EN LA GRAN VOZ DE LUCIA DE LA CRUZ.
MI HOMENAJE A LA MUSICA CRIOLLA PERUANA QUE ESTUVO DE FIESTA EL 31 DE OCTUBRE
LE DEBO UN BRINDIS, TAL VEZ EL AÑO PRÓXIMO , QUIÉN SABE...

martes 3 de noviembre de 2009

LAS AVES TAMBIEN LLORAN




En el epílogo del crepúsculo, cargado de hiel y desasosegado internamente, cruzaba los areniscos terrenos del gran océano que humedecía mis pasos luego de derramar las últimas e ignotas lágrimas que me quedaban. Solo una vez más, afligido y desconsolado, al borde de la nada, el pensar existencialista me embargaba cuan olas a la orilla, el cielo que rojizo color tenía se tornó lánguido, reforzando mis heridas; era tan gris que se asemejaba a mi alma adolorida y enferma por los garrotazos que el destino tejió en mi vida. Tánto amor, tánta alegría. Mas qué difícil es entender cómo hermosos sentimientos se desvanecen en el espacio al igual que el humo de mi fiel cigarrillo que sin reproche alguno moldeaba figuras caprichosas al ser atravesado por la luz, proyectando imágenes que movilizaban a mi imaginación.

Un buen día y finalizados largos meses de malaventura, fingiendo ser feliz engañaba a mi memoria y me inventé la idea que lo acontecido fue un mal sueño, me hallaba en la absoluta soledad y aún en mi hogar, el cual siempre atiborrado de gente, en el fondo era tan vacío como un fofo baúl o un castillo de anarquías indisolubles. Aquel día, trabajando en un proyecto de estudio, sonó el teléfono como todos los días, sin pensar cuál sería la voz que entonara la conversación. De inmediato la reconocí, una voz casi agrietada, de un tono bajo que inspiraba remordimiento. Sí, era ella. Mi cuerpo y mente gozó de no sé qué, pero súbitamente entrelazáronse difusos sentimientos encontrados de amor y odio lo cual atravesó raudamente mi corazón aún palpitante. No sabía qué decir, transpiraba abundantemente...No lo concebía...Por un segundo todos los momentos que compartí con ella en el pasado se comprimieron en un puto segundo.

En la furtiva noción del amor que me secuestraba era impensable que un alma tan benévola oscile entre el umbral del odio reprimido y un amor reciclado y “acéfalo”. Pero el yerro es humano en todo el contexto que se pueda imaginar, y una vez solo entre un vasos de ron y cigarrillos, afloraron esas miserias “incurables” que me agujereaban una y otra vez. Ella, desconocía que vivía en un submundo, miles de metros debajo de ella y de la tierra. Quizá sintió lástima por la sombra en la que me transmuté, le regalé fingidamente y casi a rastras con el arte del embuste una mísera sonrisa, tratando de ser otro.... Qué limitada es la visión de alguien que en medio de una supuesta y casi evasiva confusión trata en vano de malgastar su vida al igual que yo intentando ser feliz o satisfacer sus más oscuras vanalidades. Mi vida entonces transitaba emocionalmente de manera tortuosa y desencadenante; algunas veces pregunté al espejo si valía la pena seguir con esa cruz que congelaba la lógica de un “prominente” futuro.

Ella, entonces musitó un misérrimo tono de voz, casi pude sentir lástima o conmiseración, pero algo en mi conciencia me dictaba las duras pero a la vez racionales palabras que me hicieron decir las peores mentiras afectivas; me pidió un poco de serenidad, no accedí o quizás no lo entendí, tomé fuertemente el auricular, cerré la conversación con una rotunda y sonora negación, aquella negación que durante tanto tiempo corroyó mi alma como una terca gota a una piedra, pensaba erróneamente que compensaría mi tormento.
Volvió a timbrar, y pensándolo más de una vez, levanté el ya viviente teléfono. La ansiedad enmarrocaba mis labios, mi ser amenazaba aquella estructura que había mutado de apacible y cálida emoción a una gélida e impávida indiferencia. No puedo definir en realidad qué motivó tal insistencia, hasta ahora no sé porqué; si las culpas, los conflictos no resueltos o la simple tentación de devanearse en la adrenalina, mas lo que sí me atrevo a afirmar con valía es que, dentro de todo el rencor, no pude aseverar que esa agridulce llamada me arrancó una sarcástica sonrisa. Descubrí algo que hacía mucho tiempo atrás había descartado con un desparpajo involuntario; era la perseverancia y la madurez del ser humano, aprendiendo que la necedad del ser forma parte de un proceso de automarginación que afablemente no hacía más que ejercer sobre uno el efecto de redescubrir las delicias espirituales que comprendía el rol de desarrollo de un muchacho como yo. Pude reconocer que aún no me sentía en la plena capacidad de indagar por mí mismo, es decir, que impedido y cegado por el revanchismo de una herida mal curada y llena de pus, tendía a quedarme solitario renunciando a todo aquello que otros tal vez consideren idílico o utópico... Era el amor, el sentir por el cual tantos poetas y
pensadores escribieron, o el vómito del amante ebrio en su camino sin retorno al amor que motivó su borrachera; era un sentir casi extinto, era esa luz que anteriormente iluminaba mis perezosos amaneceres, que me llamaba por las noches deseándome dulces sueños, era esa la escafandra que me permitía tomar el aire para respirar y sobrevivir en un escenario cruento y despiadado.

Mi cuarto se iluminó ulteriormente de ilusas abstracciones, de recuerdos imperecederos que hacían daño, de luces artificiales y de luna que usurpaban el umbral de mi ventana. En ocasiones sombras del pasado insistían en tocarme la puerta como la muerte acecha al agónico enfermo en un frío hospital, restregándome sólo dolor, pena y malditos e inútiles sermones.

El tiempo iba y venía, se había relativizado su esencia, desafiando sus propios límites pues siempre por alguna razón deseé hallarme nuevamente cerca de ella y lejos de ella, perdiéndo las nociones del pasado, presente y futuro, por concebir que las quimeras de sus poemas y canciones renacieren en un canto de aquellas aves que escondían un terrible llanto, la disonancia era escalofriante. Qué más daba. Me convencí en confundirme de la manera más estúpida posible, levitando en un abstracto panorama de espumosos candores ambivalentes, como las olas que rompen en la playa y no se sabe en qué lado de ella se extinguirá su hermosa y aviesa travesía y que ella, mi mejor ejemplo de “femme fatale” tuvo en mí a su judío experimental, o el ser sobre quien desenfrenara sus más absurdos caprichos y posiciones de siniestra manipulación. Un aniversario, el cual no recordé, manifestó con cruel sinceridad que no era feliz, que el rumbo que eligió no fue el más idóneo, al menos en ese momento, porque lo más probable es que sólo haya sido eso, “un mal momento” nada más y no lo que en sus vuelos reforzados por el alcohol y la ilusa imaginación decía que era: el amor más bello de esta tierra o la unción más perfecta que sólo pertenecía a los dos.

Aducía que los suyos sólo profesaban el lucro personal sin fijarse maquiavélicamente en el daño involuntario o colateral que recaía en ella y en personas buenas; vilmente me alegré por ello, aunque no fuere mi culpa y soportando el cuajo de escucharla, respondí con indiferencia; supongo que en medio de su distorsionado entorno trató de aliarse con un perdón que según creo podía aliviar su inconciente conciencia. Mis respuestas, tan cortantes como una hoja afilada cercenaron la oralidad y la pantomima histriónica que ella demostraba con plausible calidad actoral, lo cual no me importaba pues sabía que en el fondo me odiaba. Me odiaba por no dejarme de ser presa de su carroña existencial, de sus inseguridades que le generaron tentativas de infiel matiz. No saben cómo lo disfruté, no saben cómo tácitamente anhelaba un momento similar de triturar su emoción, de hacer incandescente el fiero dolor que en ese instante quemaba sus entrañas, de deglutir todo ese alimento que me ocasionaría una infección, pero que finalmente se evacuaría en una inmensa cloaca de desventuras y pasiones obtusas pues el organismo y la mente poseen no tan eficaces mecanismos instintivos de defensa. En esa situación me sentí muy plácido, mas mi corazón me reiteraba que tanto ella y yo éramos seres humanos, susceptibles al temor, la desdicha y la confusión, lo cual nos había secuestrado sin saber el por qué de la ocurrencia de tan desdichados sucesos.

Pena? Sí. Pena. La sentía tanto por ella como por mí, lo cual era patético e insoportable, lamentablemente no pude recurrir su ser. La inmensa molicie capitalina estaba copada por el oportunismo, la miseria espiritual y el mercenarismo marketero que abundaba por doquier, en el cual ella peregrinaba los fines de semana en un ritual condicionante en el que el grueso de su círculo familiar y social era fiel devoto, de la nueva era, del efímero progreso que nos vendieron en esta mierda de país. Ello no era óbice pues tenia abastos testiculares para manifestarle qué tan brutal y primitiva fue mi vida en los últimos tiempos, quise decirle muchas cosas más, pero eso implicaba manipular sus sentimientos en base a la lástima y no por ello tendría que validar sus exigüas concreciones, cosa a la que muchos de sus congéneres más allegados y principales compañeros estaban habituados, quise decirle que no le encontraba un real y favorable sentido a las cosas que hacía, quise decirle que las noches parecían interminables y que sentía cómo la oscuridad me envolvía para siempre con un manto poco sagrado, quise decirle que no podía masticar los estudios que se me asignaban porque andaba dopado hasta la médula por no poder conciliar el sueño, quise decirle que me embriagaba y metía en el cuerpo gran cantidad de drogas para creerme Superman mientras durará la fantasía de sobrevivir o de poder soñar aunque sea por unas horas, hasta que la noche del día asomará a mi legañosa mirada, quise decirle que el cigarro me quemaba los dedos y rodeaba mis manos con su grisáceo humo que se apagaba como mi vida, quise decirle, después de todo, que su fotografía adornaría mi billetera hasta descolorarse, mas no en mi sanguinaria memoria, quise decirle que maldecía aquellas situaciones que hicieron me espectore de su vida como el tísico arroja el flema rojizo que intenta aferrase inútilmente a su miserable garganta. Al margen de las contradicciones, quise decirle que mi corazón se había endurecido y madurado, pues no me había abandonado y al fin quise decirle que aún no podía respirar plenamente ante su ausencia, que estaba enfermo de amor ....quise decirle, tanto y tanto, que al final decidí no decirle ni mierda. Por respeto, lealtad, consideración y por no alimentar un cuerpo casi muerto y renunciar para siempre a aquello que me mantuvo vivo por tanto tiempo en medio de los pantanos fríos y sanguinolentos que succionaban mis adentros internos hasta parecer una sombra que jugueteaba con las aves huyendo del otoño en busca de mejor estación.

Me generó entonces escalofrió la gélida actitud. Sí, esa predisposición al orgullo, tan cruenta y de la que muchos hacen gala, tratando de plantear una razón ya sin razón, intentando favorablemente cambiar las pobres cogniciones de las débiles mentes de ignorantes, tanto en el hogar, el negocio, la política, el sentimiento, la ciudad. Somos pobres e ingenuos, deseosos que un superhombre mesiánico, sediento psicopáticamente de una aceptación por parte de “otro” nos salve el pellejo.


No puedo confiar, no creo en la magia, no creo en la realidad, no, ni siquiera en mi familia, no creo en los “líderes”, no creo en las palabras de aquellos que dicen, como en tiempos bíblicos tener la sabiduría y el poder sobre los diversos espectros del existir... sólo creo en mí.... solo en mí... mi sueño terminó; sólo miro las ruedas una y otra vez, a pesar que la gente dice que estoy loco, pero ahora soy un ser que no tiene motivación alguna y menos de las que provienen de las falsas delicias de la actual humanidad, me he convertido en un hacedor de llaves y espero pronto crear una que abra otras, mas no la de aquella en donde el hombre quiere estar sobre sí mismo, donde el padre y el hijo se matan carcomiéndose entre sí, en donde Dios sólo es asunto de hipócritas domingos, sabbath o servicios de todo color. No hay casa, no hay mesa, no hay ya aquel árbol milenario que abrazaba luego de mis bohemias en la universidad. Empecé a creer que como muchos orates y vagabundos el mundo esta tan mal como mi existir.

Poco después y con una vaga tentativa de volver a comunicarse conmigo, me percaté que aquella llamada fue producto de una situación difícil por la que ella atravesaba, un atisbo de salvación, un momento de debilidad e inseguridad en donde una vez más pretendía usarme como consolador veraniego. No me imaginaba más, sabía que sólo era un grito de auxilio, nisiquiera era un borrador de apelación racional y afectiva. Era así; nuevamente jugueteó quizás sin querer con mis emociones, porque del papel de marioneta cariñosa ya estaba cansado y por tanto no obtuvo resultado alguno, pues lo que tenía que decir me lo expresó en innumerables mensajes ufanándose de manera incansable y con exquisita destreza en el arte de hacerme sentir como una porquería. Es así que decidí prontamente dejar las cosas tal como estaban, no me maltrataría más, ni siquiera le hubiese permitido dejar que me llame, no pensaría más en ella; y en efecto es así, no la olvido, jamás lo conseguiría, pero no podría darme el lujo de extrañarla.

Por alguna inexplicable razón encontré, al año siguiente , durante el invierno más agudo de toda la historia, en medio de tanta pestilencia, personas que luego de muchas lunas me hicieron sonreír con tanta frivolidad y bizarra sandez; es por ello que aunque no se los haya dicho siempre pienso en ellos, esperando que un día, en medio de sus infinitos y brutales problemas, lleguen a ser felices, teniendo el gozo de afirmar por sobre todo que eran y siempre serán buenas personas, aún más que muchos, que sólo por afición o por un simple dolo o por un secundario y malintencionado designio colindan con el vacío infinito sin saber a donde ir.

Fui feliz, claro que sí y a la vez por siempre y desde siempre triste, ya que pude saborear en ella el amor en sus diversas presentaciones, y si no lo saben a pesar de estar rodeado de tanta gente y de muy pocos amigos, cultivo de un modo clandestino y silente la soledad que tánto extraño en estos momentos, como al tener trece años y era mi entrañable amiga, mi única arma contra las banales amenazas de un ambiente infestado de imbéciles celebrantes de viernes, catorces de febreros y gente provista de intimidaciones sociales que hasta hoy combato con frontalidad y decencia, en trabajos, plazas, calles y claro está, en bohemios bares. Así era, solo con mis sonetos en la biblioteca de mi escuela hasta casi anochecer, que me ayudaron a decir que en asuntos del Eros no era quién para restregarle pecados voluntarios e involuntarios a terceros.

Lo que prosiguió ya lo saben, y no quiero volver a hacer mención de ello porque de evocarlo las lágrimas que escasean en mí generan deshidrataciones que hunden más y más a mi alma y porque lo poco que queda de mí, se está revitalizando, recordando las largas horas que ví el sol fenecer en el mar o en el horizonte mientras ella sonreía sin presentir que luego fuese quien con sus maldicientes palabras y actitudes clavara un infecto puñal en mi piel, para tratar luego de coexistir con esa mortal manera en un enorme lago de suspicacias.

La vi llorar, por primera vez y espero no verla vertir jamás aquel rocío salado; es una sensación describiendo qué tan fría y anacrónica puede ser la dolosa intención de un ser humano contra otro.



Años que se fueron

Extraño el olor del cigarro incandescente, que arruga mi paladar sediento de aliento y tesón, me enloquece la ternura y la inocencia de las miradas rebeldes y candorosas a la vez, luces caleidoscópicas, fuegos artificiales que iluminan los cielos cuya negrura ha sido robada por el gris avatar de la contaminante industria, sintiendo un vértigo que suscribe mis añoranzas de antaño. Así se fue ese año que arrastraba y cargaba otros años de falsa adhesión, oyendo un ritmo marketeado por el consumismo de las paupérrimas mentes alienadas de los jóvenes como yo.

Con infaltables cigarros y cerveza a la mano el cielo poco a poco se aclaraba dejando al descubierto el alba de un nuevo año y fue así como con algo de apetito viajamos por unos minutos a un viejo balneario conocido y en grupo vimos sin querer el reventar de las olas que tantos recuerdos hacían estallar en mí, reapareció en la ebriedad la imagen de mi padre quien nos jodió tanto, pero que en aquellos tiempos remembrados era un ser casi perfecto, aparecimos los cuatro en mi mente aún sórdida por el alcohol y los resentimientos, mi padre feliz con sus dos críos varones, el más pequeño en sus rodillas y yo al lado inquiriéndole porqué las olas no se cansaban de golpear la superficie de la arena una y otra vez, como presintiéndo mi indeseado destino, sentía la brisa en ese momento acariciando mi barba y piel, era la misma brisa, ví la cometa que un niño manipulaba alegre en el cielo como si fuere su gaviota, era la misma que mostraba a mi pequeño hermano en los atardeceres de mi balneario mientras me miraba encandilado como si fuere su héroe. Me asaltó esa tarde, la inmensa cruz verde a unos metros, ese hermoso mar y el inmenso muelle, los pequeños barcos trayendo el alimento que luego mi amada madre prepararía pacientemente y que luego sus hombres devorarían raudamente, éramos cuatro, pero todo eso ya estaba más que jodido.


Me aquejaban las canciones de “gatos voladores”. Sí, esas que me reventaban en el oído toda la fiesta compeliéndome en las postrimerías a regurgitar la amarga cerveza que había ingerido con tanto gusto a fuerza de mi sueldo una y otra vez . Mientras la mal llamada música hacia ruido en el lugar, como el viejo y el mar a punto de enterrarse y celebrante de su funeral antes de tiempo, en mi mente empecé a cantar un tango poco conocido grabado en una vieja cinta que perdí y versaba de esta manera:

...Sos el último cigarro que ha quedado en el paquete

Y que pienso con dulzura lentamente consumir
Y en la nube en que se pierda tu azulado barrilete
Ataré mis ilusiones que también se pueden ir

Sos el último consuelo que esta noche me ha quedado
En la noche más amarga que en la vida conocí
Silencioso compañero
Que en mis dedos apretados
Llevarás en mi agonía
Cien recuerdos para mí...

Esos versos se lo dedico a mi querido cigarrillo y a mi fiel corazón que siempre me acompañan en donde vaya a pesar que deseo fallecer, aún así Vallejo me resondra diciendo : " ... llegaron diez, cien, mil, millones, todas las personas del mundo y le clamaron al soldado, por favor no mueras, te amamos tanto y el soldado echóse a andar". Ya no lo recuerdo tanto....estoy olvidando

Y en fin, deben existir escenas más desagradables. En este mundo estamos creciendo, un mundo en donde ni el amor, ni la verdad, ni la perseverancia podrán hacer que nuestras frágiles mentes desatiendan a los fuertes llamados del pasado, no podemos ser indiferentes ante tan poderosa persuasión, sólo nos queda vivir en una nebulosa realidad, dándonos cuenta a la vez que las aves como yo y tantas otras que se extinguen en el descomunal espacio de la soledad, también lloran y un día, quizá amanezca un sol radiante que invoque a la luna y ésta a él.



"Sólo el que ha experimentado el colmo del infortunio puede sentir la felicidad suprema: Es preciso haber querido morir, amigo mío , para saber cuán buena y hermosa es la vida Toda la sabiduría humana estará resumida en dos palabras: ¡Confiar y esperar!"



Alejandro Dumas - El Conde de Montecristo









martes 27 de octubre de 2009

IGNOTA DESTINATARIA


Yo no sé a quién escribo
si a mi padre o a mi madre
tan sólo soy un piano mal herido
nota pincelada bañada en sangre

Yo no sé a quién escribo
si a la luna o a la estrella
sólo hay carencia inmensa y sentida
un canto del corazón arrojado a rojos ríos

La venganza se robó mis versos
y pregunto a quién escribo

Volaba sobre vientos
en mis sagrados sentimientos
tragué tus vacíos infinitos
el fuego y el azufre de tus dudas
y te aferrabas a la daga
vomitando odios
en la blandura inocente del pétalo de rosa
Libaste de la espina
no del dulce néctar de la flor
miraste al cuervo
no al gozoso colibrí
y se embriagó de maligno ajenjo
el elixir de un gran amor

Pero nadaba aún en tus puntos cardinales
contra borrascas y orcos cielos
anhelando si tu luz
al fin me guardaría un abrazo eterno

Yo no sé a quien escribo
no sé si soy cadáver o aviesa agonía
si soy estela o hielo
destrozado
en espacios sin fin

Yo no sé si posea alma o corazón
si soy música sepulcral o silencio perpetuo
me robaste la rosa de los vientos

No sé a quién escribo...

miércoles 14 de octubre de 2009

ARTURO "ZAMBO CAVERO" EN EL CIELO





Sincera confesión
(Vals Peruano)
Erasmo Díaz Yuiján

Amar sin pedir nada a la vida,
resanando mil heridas,
así yo te quiero a ti.
Con fe en la luz de tu mirada,
en tu voz y en tus palabras
se ha formado mi querer.

Tal vez no he llegado a comprenderte
y en mi afán por adorarte,
me olvidé de la ilusión.
Perdón, si he escondido una caricia,
una frase, una sonrisa,
a tu ansioso corazón.

Quiero, vida, que comprendas
que nuestro cariño
es tan puro como el alma
de inocente niño;
que yo soy sólo de ti,
que tú eres para mí
la vida, la luz y el amor.


ARTURO "ZAMBO " CAVERO
Fue un grande del canto peruano, un bohemio y criollo como nadie, desprendido de las pompas e ínfulas de divo, un hombre del pueblo: Ese era y será Arturo el “Zambo” Cavero, quien falleciera este último 09 de octubre. Este grande empezó tocando batería en una banda de jazz en prestigiosos clubs del centro de la Lima emergente en los 60. Sin embargo, corría por sus venas la flama y el salero de los antiguos bardos criollos acompañándoles hasta el fin de sus días. Empezó a interpretar nuestros bellos valses peruanos, cuyas letras nada tienen que envidiar a compositores de habla castellana que son universales como nuestra compatriota Chabuca Granda quien es conocida en todo el mundo. No obstante, aún tenemos mucho más que mostrar como Perú en el arte musical de la composición.
El Zambo Cavero interpretaba como nadie los valses criollos peruanos, propietario indiscutible de una voz especial, de aquellas que surgen desde los adentros, pues hay que tener alma para hacer discurrir la música peruana por nuestras venas y en cuyo contenido se fusiona el rojo y blanco de nuestra bandera, es decir el alma blanca y la sangre roja de nuestro sacrificado pueblo. El zambo hacía eso con su voz y cajón, ese instrumento que hoy usan bandas y cantantes de todo el mundo y que es tan peruano como nuestro Pisco. El zambo generaba la metanoia entre el alma y nuestra sangre, fusionándose en un sentir llamado Perú. Un patriota por excelencia, un poeta de la interpretación. Amado por todas las clases sociales, este peruano ha partido dejando un legado indiscutible que perdurará y reverdecerá desde la inmortalidad, esa es su mayor e inagotable riqueza, la que gozaste en cada jarana e interpretación de tu carrera musical.
Estás unido ahora con Chabuca Granda, la pitonisa criolla que seguro con Felipe Pinglo Alva te compondrán canciones celestiales para hacer dúo con Luchita Reyes y acompañado de un coro de angelitos negros del Perú para todo el universo.

Arturo Zambo Cavero, un gran hombre que bien “Vale un Perú”, ha pasado a la inmortalidad

martes 6 de octubre de 2009

FUCKIN SPRING TWO - LUNA TRIBAL

FUCKIN SPRING TWO


Esperaría inmunizarme contra ti tristeza
haberme en perfecto dios
escapándome del odio a mis imperfecciones
sin reproche al yerro o a pasajes transitados.
Desearía no ser esclavo de ti
tristeza aviesa y lascerante
tristeza que marcas con llagas
tristeza que magullas con insulsa lejanía
que recuerdas a mi luna y el día que llena asomaba
dentro del resquicio de mi alma
sumergida en ese mar sensitivo
de mis inmensas pasiones.

Astro dibujante de óleos inmortales
en las mareas tempestuosas de mi ser
derramando tus caricias en mi cuerpo
esculpiendo amor excelso
mas débil en su obtusa tribulación.

Tristeza de amor déjame partir
mi humanidad limitada te lo invoca
entre esta flama que derruye al corazón
ese que no da ya fervor
al hoy gélido astro en Primavera
que me dio luz y vuelo
hermosos latidos de piano alado
hermosas canciones y versos
hoy mercenarios en mi propio olvido
en mi letargo sombrío


LUNA TRIBAL




Compañera lejana que me observa
desde la insondable soledad
desde la magra tristeza
que eclipsa tu mirada
y tu faz abrigadora de mis versos.

Luz clara que se oculta en nubes grises
en eternidades arcanas y espíritus impenetrables
que no funden los eslabones de los poetas
ni sus corazones encriptados

Luna de toda mi vida
dáme la llave de tu firmamento
atráeme a tu rostro

desarráigame de esta tierra
en la que vago infecundo por buscarte

TRISTESSE - CHOPIN
Étude in E Major, Op. 10, No. 3.

jueves 1 de octubre de 2009

EVA


Mujer
sitúas tu pecho bajo nuestras cabezas
y en su surco
discurre vencido nuestro llanto

Mujer
prodigas el cáliz de tu vientre
renace en él la humanidad
la vida y cada rebanada de nosotros

Mujer
quien nos lacta
ser que nos libera
para amar entre su miedo solitario

Mujer
creada para ser conquistada
quien nos vence con sola lágrima
dominando nuestros sentidos

Niña mujer, ninfa mariposa,
Rosa pasional,
blanca Azucena,
Amapola solitaria.

Diáfana flor de eternas estaciones
nube a quien acariciamos
desde nuestras travesías lejanas
en el poseidón disociado
para volver a ti,
siempre a ti
por ser mujer